Las mujeres son lideresas en la transformación del medio rural

8 marzo, 2021
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La labor de las mujeres, que llevan años conquistando derechos para lograr la igualdad plena, es un auténtico ejemplo a seguir. Gracias al esfuerzo que hacen en cada municipio de cada comunidad autónoma, consiguen que la presencia de la mujer en cualquier sector sea cada día más habitual y menos excepcional.

En este 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, hemos hablado con la presidenta de la Confederación de Mujeres del Mundo Rural (CERES), Inmaculada Idáñez, para saber cuál es el verdadero papel de ellas en nuestros pueblos y campos. La asociación nos enseña cómo ha evolucionado la mujer en el medio rural, qué tipo de formación recibe y cómo será el camino hacia un futuro que reconozca sus méritos de forma completa.

CERES nació cuando un un grupo de agricultoras y ganaderas de la organización profesional agraria COAG decidieron unirse para trabajar como una red, gracias a las asociaciones de mujeres ya existentes en los pueblos. El objetivo de la Confederación es promocionar el desarrollo integral de la mujer en el mundo rural, y promover el acceso al empleo en ámbitos como la agricultura y la ganadería.  Con el tiempo y el esfuerzo, tal y como nos explica Inmaculada Idánez, “estamos en los comités consultivos de planes de desarrollo rural, cooperamos con las consejerías de agricultura, desarrollo rural e igualdad y colaboramos en grupos de desarrollo rural y concejalías de pueblos. Esta interacción constante con las instituciones, que nos permite organizar propuestas, presupuestos, programas, acciones y estrategias para la igualdad de género nos sitúa como un referente en el diálogo de la sociedad con el medio rural”.

La presidenta de CERES recuerda cómo la particpación de las mujeres, y también de la Confederación, en el movimiento feminista que llegó a su cumbre en la huelga de 2018 y 2019, es motivo de orgullo para todas. “Formamos y trabajamos con hombres y mujeres para explicar en qué consiste el feminismo y cómo pueden desarrollarse las mujeres rurales, con los cambios sociales que implica. Queremos normalizar que las mujeres sean autónomas e independientes con su propio salario, el acceso a los derechos sociales y culturales, al tiempo libre, al autocuidado y al alcance de los puestos de toma de decisiones incluso en entidades muy masculinizadas”.

La situación de la mujer en el mundo rural tras la llegada del COVID-19

 “La pandemia ha afectado a hombres y mujeres, pero estas tienen el reto añadido de partir de una desventaja estructural previa a la pandemia. Estamos fortaleciéndonos y generando un modelo de sociedad nuevo donde quepan propuestas y planes, en los lugares donde se toman decisiones pero también en el propio seno de los colectivos” nos explica Inmaculada Idánez.

Tal y como nos detalla la presidenta de CERES, todavía hoy la mujer tiene que luchar contra un estereotipo muy fuerte. “Las estadísticas nos dicen que, en el mundo rural, una mujer tiene solo el 30% de la titularidad de las explotaciones agrarias y que se centra en el sector servicios. Dentro de este, se ocupa de los cuidados del hogar y las personas dependientes en solitario, si bien tiene una mejor formación reglada que los varones. Esto ha provocado una “huida ilustrada”, que se ha producido en las últimas décadas y que ha llevado a las mujeres que se quedan en los pueblos a estar fundamentalmente en el sector servicios”.

En el mundo rural existe, aunque cada día menos, un ambiente patriarcal y machista, donde los valores y roles de género están muy marcados, lejos de la igualdad entre hombres y mujeres que se intenta defender a diario, como se recuerda todos los 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer.  “En estos momentos de pandemia la gran apuesta y el gran reto que debe resolverse y más aún en el medio rural es el acceso de las mujeres a las tecnologías de la comunicación y la información en igualdad tanto en estructuras como en contenidos. Además, es imprescindible que las mujeres dedicadas al sector servicios consigan derechos, formación y presupuestos para tener su propia oportunidad económica con una cobertura total, no a través de pequeñas ayudas que no les permiten contar con auténticos derechos de ningún tipo, ni económicos, ni sociales ni culturales”.

 

El papel de la mujer del siglo XXI en el medio rural

Hasta la fecha, la mujer ya está presente y desarrolla sus labores en servicios como sanidad y educación, pero todavía falta un largo camino para que su presencia sea igual de notable en otros sectores como la agricultura. “Donde más faltamos es en el sector agrario, como demuestran los datos cuantitativos de altas, de mano de obra, de cotizantes y de titulares de explotaciones, si bien hay que reconocer que las mujeres forman parte de la industria y la economía alimentaria de manera histórica”. CERES se esfuerza en animar a las mujeres en el sector agrícola a regularizar su situación para lograr un reconocimiento y todo tipo de ayudas en sus explotaciones familiares agrarias.

“Las mujeres son lideresas en la transformación de alimentos, artesanía alimentaria y la venta directa. Eso sí, aún no se nos reconoce al mismo nivel que los hombres en títulos o en organismos, entidades, asociaciones y organizaciones donde se toman decisiones de este cariz. Hay que estar en los consejos rectores de las cooperativas y acudir a las comunidades de regantes y a los plenos de los ayuntamientos, para lo cual es fundamental normalizar la corresponsabilidad en los cuidados. Las razones por las que aún no tenemos más puestos en las instancias altas es por la agenda de mayores, pequeños y dependientes que hemos tenido que atender. A partir de ahora, tendrán que ser nuestros hermanos, compañeros, etc. los que se hagan cargo de esos cuidados para que podamos estar ahí”.

Durante la entrevista con la presidenta de la Confederación de Mujeres del Mundo Rural (CERES), Inmaculada Idáñez, queda muy reflejado los principales retos del mundo rural para un desarrollo adecuado y viable:

  • La juventud tiene que volver al pueblo y para esto hace falta un cambio radical del modelo económico.
  • La mujer es clave en la gestión del territorio y las alternativas sostenibles al consumo y a la energía
  • Es imprescindible mejorar las cifras de natalidad a través de medidas que favorezcan una verdadera conciliación y la corresponsabilidad.

 La mujer es esencial en la lucha contra la despoblación

En CERES se ha trabajado para conseguir que el mundo rural sea accesible, amable y sostenible, nos explica Idánez, “para que las personas que lo han abandonado se sientan atraídas y podamos revertir esa tendencia”. Desde la Confederación se trabaja con otras instituciones, públicas y privadas para promover acciones estratégicas que permitan a estos colectivos alcanzar un futuro profesional y un proyecto vital en el mundo rural.

“En este sentido, nos preocupa mucho la democratización de la PAC, que debe convertirse en una política que resuelva estos problemas y no solo en una política enfocada a un modelo productivo muy pensado para nuestro campo como un sector industrial y de exportación y más vinculado al territorio. También es necesario dinamizar el acceso a la tierra con políticas y estrategias adecuadas, para que las soluciones del medio rural estén a escala del medio rural”. Desde CERES, su presidenta explica como el intercambio de experiencias de éxito que se dan sobre mujeres emprendedoras del medio rural con otras mujeres es muy significativo para encontrar y acercar soluciones y oportunidades para construir una vida plena en zonas rurales. “Hacemos mucha didáctica en lenguaje sencillo con mujeres que han conseguido lanzar su propio proyecto laboral para mostrar claves que puedan servir a las demás a nivel de financiación, de formación y de logística. Pero también las acompañamos ayudándoles con herramientas de financiación y formación en todos los territorios para los proyectos nuevos. La organización COAG nos apoya mucho a través de un gran personal técnico que ofrece voluntariado para asesoramiento en la incorporación, modernización y formación relacionada con la agricultura y ganadería, transformación de productos y venta de alimentos”.

Inmaculada Idáñez, presidenta de CERES, defiende los planes con impacto de género, para llegar a introducir nuevos modelos y sistemas productivos útiles para el desarrollo de cada territorio. Además, habría que abordar por fin una reforma del sistema financiero para asegurar la vida de los proyectos pequeños en el campo”.

 La Despensa Femenina, una iniciativa ejemplar

 La Despensa Femenina es un proyecto que surge para impulsar la visibilidad a una alimentación saludable y sostenible liderada por mujeres. “Pensamos que hacer catálogos de alimentos para distribuir en establecimientos turísticos de comarcas rurales. Así se ofrece un valor añadido y se abren nuevos canales de venta para apoyar las explotaciones de mujeres, que suelen tener mucho conocimiento pero poco apoyo para la comercialización. En CERES la prioridad era darles acompañamiento en el proceso para enseñarles cómo podían llegar a acuerdos con otros compañeros de la comarca y lograr un gran impulso conjunto de la economía”.

Y así ha sido desde el origen del proyecto la Despensa Femenina. Ahora, desde CERES están analizando cómo mantener la liquidez y la financiación del proyecto, y llegar a crear más catálogos con nuevas mujeres que incluyan sus iniciativas. “Exponemos el ejemplo de ellas en nuestra web - nos explica Idánez - y tenemos colaboraciones con COAG en la web ARCO, para que todas las personas de España puedan buscar productoras en su tierra que envían y ofrecen productos de manera directa, y así, conseguir nuestros alimentos. Los mercados locales se encuentran en constante ampliación y diversificación, porque es un mercado emergente en el que las mujeres estamos liderando, o al menos participamos para que la igualdad de oportunidades esté un poco más cerca”.

CERES trabaja para ser una alternativa para todas las mujeres rurales, estén donde estén

CERES como cualquier asociación confederada trabaja con gobiernos, redes de asociaciones, organizaciones y grupos de desarrollo. En la estructura interna, las coordinadoras en CERES programan proyectos de formación en todo el territorio nacional con mujeres para impulsar el emprendimiento femenino, acercar el conocimiento normativo en el sector, favorecer el acceso a la titularidad y, también, para promover el empoderamiento y el liderazgo femenino.

“También intentamos revitalizar y dinamizar los territorios donde no hay asociaciones pero podemos tener un mayor peso para ayudar a las mujeres a dinamizar su vida social, política y económica. En esto nos ayuda mucho nuestra colaboración con COAG, en zonas donde cooperamos con ellas para que se animen a colaborar juntas y alcanzar una igualdad plena codo con codo, amparándose en nuestros compañeros de profesión y vecinos de nuestros pueblos. También es importante que en este proceso contemos con espacios propios y un terreno propio para formarnos y empoderarnos”.

Inmaculada Idáñez explica cómo desde CERES se aplaude “la apuesta decidida por la incorporación de la mirada de género en la nueva PAC, pero no sabemos cómo se va a llevar de verdad al terreno con la perspectiva adecuada. En este terreno, necesitamos unos presupuestos fiables y que Hacienda sea un ministerio valiente facilitando una fiscalidad flexible para las explotaciones de titularidad compartida. Creemos que la idea principal es contar con CERES, tanto desde las comunidades autónomas como desde el Gobierno, porque no se puede prescindir de CERES para el medio rural. Eso ya es una gran conquista, pero aún queda por hacer”.

El apoyo de CERES en la lucha contra la violencia de género en el medio rural  

 La presidenta de la Confederación detalla cómo desde esta asociación de mujeres se facilita formación sobre violencia de género de forma continuada.Llevamos años ofreciendo formación a nuestras socias para que puedan comunicarse, e incluso acompañar a mujeres víctimas en cada territorio. Ahora mantenemos esa red de puntos que se puede consultar en nuestra web y colaboramos en los pueblos donde hay una asociación CERES, estableciendo medidas con el ayuntamiento, puntos violeta y otras asociaciones y trabajadores sociales expertos en este problema, consiguiendo formación y realizando campañas de sensibilización entre la ciudadanía. En el ámbito estatal la COMPI (Coordinadora de Organizaciones de Mujeres para la Participación y la Igualdad) también contribuye a la formación de CERES sobre todas las violencias hacia las mujeres con sus programas formativos, porque muchas asociaciones miembro se dedican a este trabajo”.

CERES, como parte de COMPI, han tenido acceso al conocimiento y al trabajo que se ha hecho hasta dar vida a un Pacto de Estado contra la Violencia de Género. “Nosotras apoyamos y participamos en los documentos y todas las reuniones hasta que se consiguió que el Congreso recogiera esta demanda de la calle. También apoyamos la Plataforma 7N, que fue el germen de este pacto, y además hemos seguido en contacto con todas las asociaciones de la plataforma, elaborando un Informe sobre el Convenio de Estambul que informaba sobre la realidad del medio rural. Ya en 2020, el comité de expertos GREVIO analizó si en España se estaba aplicando el convenio”, explica Inmaculada Idáñez.

 

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